No señora Figueroa, Ocoa no es ni será jardín del narcotráfico. Aunque el cuestionamiento es válido y bien estructurado el fondo es malintencionado.
Es cierto que la provincia está en la picota por los hallazgos e incautación de plantaciones de marihuana en zonas montañosas de la misma. Pero cuidado, como bien afirma la articulista, San José de Ocoa es un pueblo que no merece ese calificativo ni siquiera como insinuación.
Por eso es importante que las autoridades expliquen y aclaren. Ese es el valor de la reflexión de marras. «Hay que investigar de quién son las matas, de quién es el terreno y quiénes son los verdaderos responsables». Este enunciado resume lo que se quiere.
El llamado de la colega Rossanna Figueroa se suma a reclamos de amplios sectores de la comunidad ocoeña para que se aclare todo lo relativo a los hallazgos y decomisos. Cómo bien dice el artículo, la imagen de un pueblo se construye con el trabajo, la visión, el compromiso y el sacrificio de su gente.
A la familia ocoeña, en cualquier parte del mundo, le toca reclamar respeto a su bien ganada imagen de pueblo hospitalario, solidario trabajador, estudioso y emprendedor. A las autoridades corresponde aplicar las leyes y cumplir con sus funciones.
A quienes sin ser ocoeños, esos que nos visitan, que negocian con nuestra gente o aquellos por cualquier otro vínculo y razón, han escogido nuestro terruño para establecerse, que nos ayuden a mantener la mística comunitaria y la hospitalidad de nuestra gente.
No permitamos que marchiten el verde brillo de nuestras montañas ni envenenen la fertilidad de nuestros suelos. Que nadie enturbie las aguas cristalinas que alimentan a nuestros ríos.
Insisto en que las autoridades deben explicar las siguientes interrogantes.¿Qué pasa en San José de Ocoa donde decomisan miles de plantas de marihuana? ¿Cómo se llegó a ese punto y quiénes lo permitieron? ¿Quienes son los responsables?
¡Que expliquen!


























