SAN JOSÉ DE OCOA Este miércoles 8 de abril se cumple un año de la trágica noche en que cuatro jóvenes ocoeñas perdieron la vida tras el colapso del techo de la discoteca Jet Set, un hecho ocurrido en 2025 que dejó un saldo devastador de 230 personas fallecidas y decenas de heridos, marcando profundamente a la sociedad dominicana.
A un año de la tragedia, el dolor permanece vivo en los corazones de sus familiares, amigos y comunidades, especialmente en la provincia San José de Ocoa, de donde eran oriundas varias de las víctimas.
Entre ellas, Yokairy Gloribel Pujols, quien se preparaba para ingresar a la carrera diplomática, destacándose por su vocación de servicio y aspiraciones profesionales. También se recuerda a Julia Antuna Peguero, una joven abogada, descrita por sus allegados como una persona dedicada, familiar y llena de sueños por cumplir.
Junto a ellas, también figuran Gheisa Sánchez y Sofía Martínez, cuyas partidas dejaron un vacío irreparable en sus seres queridos y en toda la comunidad ocoeña.
Los restos de algunas de las víctimas fueron sepultados en medio del dolor la madrugada de ese trágico fin de semana, donde familiares, amigos y comunitarios les dieron el último adiós en medio de escenas de profunda consternación.
A un año del suceso, los familiares de las víctimas reiteran su llamado a las autoridades para que se haga justicia y se establezcan responsabilidades claras sobre lo ocurrido. Denuncian que, pese al tiempo transcurrido, aún esperan respuestas concretas que permitan cerrar este capítulo de dolor.
La tragedia del Jet Set no solo dejó luto en decenas de familias, sino que también generó un debate nacional sobre la seguridad en establecimientos de entretenimiento y la responsabilidad de sus propietarios.
Hoy, la memoria de estas cuatro jóvenes ocoeñas sigue viva, mientras sus familias mantienen la esperanza de que la justicia prevalezca.


























