Escrito por: Lic. José Hamle Sánchez R.
Dionisio Sánchez Tejeda nació el 9 de octubre de 1879 en San José de Ocoa, Peravia, República Dominicana. Su padre, el coronel del Ejército Francisco Sánchez Minllete, tenía 35 años, y su madre, Manuela de Jesús Tejeda, 23.
Tuvo al menos cuatro hijos (Joaquín, Manuel, David y Tomás) y una hija (Adalinda) con Ana Berenice Guerrero. También tuvo un hijo, Guillermo, con la señora Altagracia Read.
Murió el 16 de marzo de 1964 en San José de Ocoa, Peravia, República Dominicana, a la edad de 84 años.
Se caracterizó por ser un hombre íntegro, valiente y profundamente amante de su pueblo, San José de Ocoa (que en esa época pertenecía a la provincia de Azua), así como de toda la región Sur.
Participó en diversos escenarios políticos y militares, llegando a ser condecorado por el presidente Vásquez como general, por su participación en diversas batallas antes de la primera intervención norteamericana.
A continuación, destacamos algunas de las posiciones ocupadas por el general Dionisio Sánchez y sus aportes a la región Sur y a San José de Ocoa:
Regidor de la Sala Capitular de San José de Ocoa.
Gobernador civil de la provincia de Azua (1924–1930), cuando esta incluía Azua, San Juan, Elías Piña y Ocoa. Época en la cual Azua era la principal región del sur, con muelle y el único telégrafo que comunicaba con Estados Unidos.
Presidente de la Junta Pro-Desarrollo de la región Sur, promoviendo la construcción de la carretera Barahona–San Juan–Azua.
Diputado por la provincia de Azua, representando el municipio (común) de San José de Ocoa durante los períodos 1930–1934, 1934–1938 y 1938–1942.
Propuso y logró la construcción del canal de Estebanía–Las Charcas durante su gestión como gobernador de Azua.
Presentó ante la Cámara de Diputados el establecimiento formal de los límites de la común de San José de Ocoa en 1938, logrando su aprobación en primera lectura.
Presentó ante la Cámara de Diputados la propuesta de adicionar a Padre Las Casas a la provincia de Azua, logrando materializarla.
Incentivó y presidió el Comité Pro-Carretera Ocoa–Cruce de Ocoa (autopista Sánchez), logrando que se iniciara en 1928 y que se eligiera la ruta por Azua, en lugar de la ruta por Baní, propuesta por sus autoridades.
Presidente del Comité Pro-Templo, donde junto a representantes de la sociedad ocoeña decidieron demoler la antigua iglesia en mal estado (ubicada donde hoy está la glorieta del parque) y construir el actual templo San José.
Donó el terreno donde se construyó la iglesia San José frente al parque, así como el terreno del actual ayuntamiento municipal y una de las primeras aceras del parque, tras la delimitación posterior a la demolición de la antigua iglesia.
A pesar de ser diputado durante el régimen de Rafael Leonidas Trujillo, fue un hombre de bien que salvó centenares de vidas de ocoeños, respaldándolos y haciéndole ver a Trujillo que eran hombres de trabajo.
Recibió al botánico Leonard Ekman y lo acogió en la provincia.
Cabe destacar que fue un hombre que nunca se vanaglorió de sus aportes a la región Sur ni a San José de Ocoa. Por el contrario, se caracterizó por su humildad y su constante preocupación por el desarrollo de la sociedad ocoeña.
Siempre vestido de traje blanco y sombrero, se le veía sentado en su casa ubicada en la calle Duarte esquina Mella, residencia que fue visitada por el presidente Vásquez en 1928, así como en numerosas ocasiones por Rafael L. Trujillo. A pesar del carácter egocéntrico de Trujillo, este siempre respetó a su amigo, el general Dionisio Sánchez, distinguiéndolo con un trato especial y atendiendo sus peticiones a favor del pueblo ocoeño.
Escribo estas líneas para que un hombre de este calibre y de tan amplia trayectoria sociopolítica jamás sea olvidado. Si hoy San José de Ocoa cuenta con carretera, iglesia, parque, límites territoriales definidos y otros elementos fundamentales, es en gran medida gracias a su liderazgo, a su papel en estos comités y a su voz firme en el Congreso, logrando que su pueblo fuera escuchado y respetado.
Honor a quien honor merece, no por sus riquezas, sino por sus aportes a nuestra sociedad ocoeña.



























