Escrito Por: Profesor Albin Yanil Diaz Calderón
I
En el claustro del ser, el alma medita en calma
y el corazón, vehemente palpita con ardor
ella diáfana, teje su luz en la palma.
el impetuoso, desangra su latido en fervor.
II
El alma, como lira, argumenta con prudencia,
el corazón, cual fragua responde con latido.
ella escupe el silencio con sutil elocuencia
el incendia el silencio con su pulso encendido.
III
Oh sutil simposio de la idea y de la herida
donde la razón borda y el pecho declama.
se encuentran dos reinos en la misma vida,
dos monarcas que sellan su pacto en la flama.
IV
El alma, centi sereno absuelve y perdona,
el corazón, abismo, la arrastra al abismo.
ella es la antorcha del caos abandona
el es el oleaje que rompe el mutismo.
V
Y así dialogan, en éter de terciopelo
ella con metáfora, el con hipérbole ardiente.
uno aspira al empíreo, al diáfano cielo
otro se ancla a la carne tenaz y presente.
VI
Al fin se concilian en nupcial armonía
ya no hay contienda, solo un mismo destino.
Pues amar es pensar con dulce idolatría con pulso divino.
El autor es Doctor en Gestión de Proyectos con énfasis en educacion, egresado de la universidad Atlantic International University.























