Por: Kelvin Arias.
No se trata de protagonismo ni de «buscar cámara». Se trata de una necesidad básica de infraestructura que afecta la vida, la seguridad y la economía de toda una provincia. La carretera que conecta a San José de Ocoa con el Cruce de Ocoa atraviesa actualmente uno de sus peores momentos, convirtiéndose en un monumento a la falta de gestión y al descuido institucional.
Una Vía en el Abandono
El deterioro de esta carretera no es un evento reciente ni fortuito. Durante años, la vía ha mostrado señales de agotamiento que fueron ignoradas sistemáticamente. Hoy, los baches, el agrietamiento del asfalto y la falta de mantenimiento preventivo han transformado un trayecto vital en un peligro constante para quienes deben transitarlo diariamente.
¿Dónde están los «compadres» y los supuestos amigos cercanos del Presidente cuando la provincia más los necesita? La cercanía con el poder ejecutivo de poco sirve si no se traduce en soluciones concretas para las comunidades que representan. El silencio y la inacción de quienes tienen los canales directos para gestionar el arreglo de esta vía resultan, cuando menos, cuestionables.
Entre el «Sonido» y la Gestión Real
El problema de fondo radica en autoridades que parecen desconocer su verdadero rol. En lugar de priorizar proyectos de infraestructura que garanticen el desarrollo a largo plazo, nos encontramos con una política de «sonido» y asistencialismo superficial.
- La política del espectáculo: Funcionarios más preocupados por la foto y la presencia en redes sociales que por el seguimiento técnico de las obras.
- El asistencialismo como parche: Regalar fundas de comida o ayudas ocasionales no sustituye la responsabilidad estatal de mantener las vías de comunicación en condiciones dignas.
Una Solución Impostergable
San José de Ocoa no puede seguir esperando. Una carretera en mal estado incrementa los costos de transporte de nuestros productos agrícolas, daña los vehículos de los ciudadanos y, lo más grave, pone en riesgo la integridad física de las familias.
Es hora de pasar de las promesas de campaña y las visitas protocolares a la ejecución real. La carretera Ocoa-Cruce requiere una intervención integral, no parches temporales que se desvanecen con la primera lluvia. Las autoridades deben entender que su función principal es servir de puente para las soluciones, no simplemente ser espectadores del deterioro de su propio pueblo.


























