Por Frank Casado
SAN JOSE DE OCOA.-Esta ciudad lucía en calma, salvo el movimiento de entregas de kit para preparar las habichuelas con dulces y la distribución de los organismos de socorro, en las horas previas a la conmemoración del Viernes Santo.
En el Parque Libertad y en las principales calles de los distintos barrios la gente se agolpaba en las aceras a jugar dominó o a escuchar música y como siempre nunca faltaba el trago de ron o cerveza.
En los charcos preparados en el Rio Ocoa, en la entrada de esta provincia, cientos de familias se dieron cita con sus hijos, donde disfrutaron bajo la supervisión de los organismos de socorro.
Los comercios estaban abiertos y muchas personas compraban alimentos y bebidas alcohólicas, debido a el viernes Santo está prohibida su venta.
En diversas calles de la ciudad algunos menores se daban un chapuzón en las piscinas plásticas.
La circulación de vehículos en las calles se notaba escasa, al igual que el patrullaje policial.

























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