Por: Javiel Elena Morales
Anthony Giddens en su libro Un mundo desbocado. los efectos de la globalización en nuestras vidas publicado en español en el 2002 por Santillana Ediciones Generales, S.L., y en inglés en 1999 con el título Runaway World, afirma que: “Este breve libro nació con las Conferencias Reith de la BBC para el año 1999, emitida por la Radio el 4 de la BBC y el Servicio Mundial” (Giddens,2002,9). De acuerdo con el autor el interés era provocar controversias, siendo rebatido y defendido en publicaciones de todo el mundo.
El análisis que se realiza en este artículo responde a las cinco partes del libro: Globalización, Riesgo, Tradición, Familia y Democracia, enfocando el autor los cambios del mundo global que encajan con el planteamiento de un mundo desbocado y los efectos que causa su avance.
El autor aclara que no es el primero en utilizar el término “un mundo desbocado, sino que el pionero fue el antropólogo Edmund Leaach hace un cuarto de siglo. Sostiene que nuestra época recibe influencia de la ciencia, la tecnología y pensamiento racional en la Europa de los siglos XVII y XVIII forjada por la cultura industrial producto de la Ilustración, impulsada por las publicaciones de pensadores que enfrentaron la religión y los dogmas. Karl Marx siguiendo los planteamientos de la Ilustración, defiende que era necesario entender la historia para hablar de historia, asumiendo que la ciencia y la tecnología llevarían a un mundo estable y ordenado. Orwell anticipó una sociedad con tanta estabilidad en la cual todos somos parte de una máquina social y económica.
Lo planteado por la Ilustración en lo referente al progreso de la humanidad no es lo que ha ocurrido, existiendo situaciones conflictivas y de enfrentamientos que no demuestran estabilidad. “El mundo en el que nos encontramos hoy, sin embargo, no se parece mucho al que pronosticaron. Tampoco lo sentimos de la misma manera. En lugar de estar cada vez más en nuestro control, parece fuera de él – un mundo desboscado –. Es más, algunas de las tendencias que se suponía harían la vida más segura y predecible para nosotros, incluido el progreso de la ciencia y la tecnología, tienen a menudo efecto contrario. Por ejemplo, el cambio climático global medioambiente y sus riesgos inherentes resultan probablemente de nuestra intervención sobre el medio ambiente. No son fenómenos naturales. Ciencia y tecnología están inevitablemente implicadas en nuestros intentos por contrarrestar tales riesgos, pero han contribuido también, y, en primer lugar, a crearlos” (Giddens,2002,14-15).
Giddens reflexiona en la primera parte del libro sobre la globalización que impacta en todo el mundo, siendo discutida por académicos y países. “En Francia la palabra es mondialisation. En España y América Latina, globalización. Los alemanes dicen Globalisierung” (Giddens,2002,20). El término se utiliza en los ámbitos sociales, políticos y económicos, siendo poco utilizado en la década de los ochenta. La tesis fundamental sobre la globalización es que vivimos en un mismo mundo sin importar las distancias. La globalización ha suscitado debates de los autores que la analizan. Los escépticos se oponen a la globalización, planteando que la economía globalizada actual no difiere mucho de la anterior, siendo los países pequeños los menos beneficiados del comercio exterior. Los radicales por su parte, sostienen que la globalización es real e impactante, mostrándose el mercado global más desarrollado que en los años sesenta y setenta. Los Estados han perdido parte de su soberanía, por lo que la era del Estado-nación ha terminado.
La globalización es un proceso complejo donde interactúan situaciones contradictorias, en palabras del sociólogo estadounidense Daniel Bell “la nación se hace no solo demasiado pequeña para solucionar los grandes problemas, sino también demasiado grande para arreglar los pequeños” (Giddens,2002,25).
La evolución de la globalización no siempre es equitativa, evidenciando para muchos una globalización estadounidense: Coca-Cola, McDonald’s, la CNN. Es significativo que la mayoría de las multinacionales gigantes están instaladas en EE. UU., mostrando diferencias considerables entre los países ricos y los pobres. “En efecto, las estadísticas son angustiosas. La porción de renta global de la quinta parte más pobre de la población mundial se ha reducido del 2,3 por 100 al 1,4 por 100 entre 1989 y 1998” (Giddens,2002,28).
El segundo aspecto que analiza Giddens es sobre los riesgos del mundo globalizado que impacta aspectos ecológicos por influencia de la industrialización en gran medida de países occidentales. Países como Malasia han introducido controles y políticas proteccionistas internas en 1998 para evitar la fuga de capitales.
Un riesgo considerable tiene que ver con el cambio climático por causa de la acción humana al igual que los producidos por huracanes y tifones en el mundo. El avance industrial está afectando el clima mundial provocando daños en los hábitats naturales. En la Edad Media no se utilizaba la palabra riesgo como en los siglos XVI y XVII, refiriéndose en la actualidad a diferentes situaciones de incertidumbres. Los dos aspectos de riesgo (desde su punto positivo y negativo) aparecen en la sociedad industrial moderna. El capitalismo moderno a diferencia del anterior calcula los beneficios, pérdidas y riesgos con la posibilidad de invertir y ganar dinero surgiendo desde el siglo XVI los seguros marítimos. Desde esta perspectiva, la idea de riesgo está ligada a la modernidad. Los riesgos serían controlados, pero no siempre lo logramos.
En el mundo existen ejemplos de riesgos si recordamos la catástrofe de Chernóbil, en Ucrania, lo mismo que lo que ha ocurrido en Reino Unido con el llamado mal de las Vacas Locas. El calentamiento global para muchos científicos debe ser controlado con medidas urgentes, lo mismo ocurrió con los procesos de afrontar el avance del sida por el riesgo de sexo no seguro. También, existen riesgo con la manufactura, surgiendo en países como en Alemania el llamado principio precautorio. En la actualidad es importante prestar atención a los riesgos globales para disminuirlos, porque siguiendo el portugués, la palabra riesgo significa atreverse.
El tercer aspecto que aborda Giddens es el de la tradición. De acuerdo con Norberto José Olivar (2002): “El avance inexorable de la Globalización, explica Giddens, parece enfrentarse a la idea de la Tradición, el tercero de los puntos estudiados. Sin embargo, aclara el autor, la tradición es creación de la modernidad (¿?), y resuelve la coyuntura abriendo dos caminos paralelos: «Los individuos pueden seguir tradiciones y costumbres, pero las tradiciones no son una cualidad del comportamiento individual en el sentido en el que lo son los hábitos» (p. 54).
En todo caso, los efectos de la globalización se dirigen más específicamente a los hábitos, por lo cual se posibilita la coexistencia, al menos teóricamente. Pero la realidad es tan apabullante que el autor termina aceptando, con disimulo y a regañadientes, que la globalización sí incide en el mantenimiento de las tradiciones, pero afirma rápidamente que: «Estas son necesarias, y perdurarán siempre, porque dan continuidad y forma de vida» (p. 57)” (Olivar,2002, 3).
El cuarto aspecto desarrollado por Giddens es la familia, destacando su evolución de una forma tradicional a una democrática que ha cambiado la forma de las relaciones y los roles de los miembros. “Intenta esclarecer de qué manera la democracia, hecha cotidianidad en el proceso histórico, como algo ordinario en las múltiples relaciones entre los hombres, termina transformando al núcleo mismo de esa interacción: la familia, que según explica el autor, ha evolucionado de su forma tradicional (desigualdad de sexos y sometimiento absoluto de los hijos) a una forma “estándar” que concluye definiendo como democrática (derechos similares para ambos sexos y respeto a las diferencias con los hijos): «La igualdad sexual no es sólo un principio nuclear de la democracia, es también relevante para la felicidad y realización personal…» (p. 78). Este es el escenario más importante para la globalización, ya que es el centro de la fuerza de la sociedad misma y, al contrario de lo que se piensa, la familia es, aún, centro de grandes debates y preocupaciones de todo tipo” (Olivar,2002, 4).
El quinto aspecto analizado por Giddens es la democracia, planteando la importancia de esta como ejercicio ciudadano, resaltando de acuerdo con Olivar (2002) la importancia de los partidos políticos, las elecciones y la libertad de expresión. Con los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos, la respuesta a la acción terrorista implicó restricciones a las libertades ciudadanas, provocando un viraje autoritario del Estado y la sociedad estadounidense en lo relativo a su visión de la democracia.
En resumen, Giddens se enfoca en analizar un mundo sin control que provoca múltiples riesgos por la acción humana. Las bonanzas de progreso de la Ilustración por los avances tecnológicos han provocado descontroles medioambientales y climáticos. Las situaciones de conflictos y guerra son muestra del desorden de los avances tecnológicos usado para matar, antes que promover el desarrollo humano. En la actualidad tenemos que reflexionar sobre el planeta Tierra, o lo preservamos o lo destruimos, siendo la segunda opción el camino de ruina de la humanidad sin ninguna posibilidad de recuperarse. La globalización ha impactado en cambios en la democracia y la familia, pero también situaciones de riesgos a los que debemos prestar atención urgente.
Siguiendo a Martin Luther King Jr. “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos” (Amnistía Internacional, 2026, párr., 22).

























