William Mejía no murió: pasó a la eternidad.
Se nos adelantó el cuerpo, pero quedó la obra, la siembra, la huella honda que nadie puede borrar.
Ocoa pierde a uno de sus hijos más altos,
la literatura dominicana despide a un creador mayor,
y los clubes de lectura pierden a un maestro…
pero ganan un legado que seguirá enseñando.
Que Dios lo reciba con la misma dignidad con la que él honró la palabra.
Que su tránsito sea en paz.
Que su familia sienta el consuelo de saber que fue amado, leído y reconocido en vida —algo que solo alcanzan los verdaderos grandes.
Aquí, en la plaza que lleva su nombre,
en cada libro abierto,
en cada joven que aprendió a pensar gracias a él,
William Mejía permanece.
Estoy agradecida de haberle reconocido en vida.
En el silencio que duele… y en la palabra que consuela 📚 «víva el poeta, viva la insignia de las eternas letras, viva el teatro y sus infantiles cuentos más allá de su partida la plaza cultural sigue vibrando en cada visitante que acoge… ve en paz ninfa de la creatividad y el talento.»
#eternopoetawilliamMejía
#plazacultural
#OCANTECVIVE.

























