Por: Silvia Van der Linde
Desde los orígenes de nuestra colectividad ha habido hombres y mujeres que han sacrificado su vida, familia y bienes, luchando por una sociedad más Justa. Una parte de ellos reconocidos otros no. Manfredo Casado Villar es de estos últimos, quien apenas se conoce.
Manfredo Casado, campesino empobrecido, nacido en la Toronja del Pinar, hijo de Andrés Porfirio Casado y Aurora Villar. Manfredo fue un revolucionario que encabezo la lucha por la tierra en el paraje Los Martínez de San José de Ocoa, en los primeros años de la década del 60.
Al Detonar la guerra del 1965, popularmente conocida como la Revolución de abril del 65, movimiento cívico militar que se caracterizó por la participación activa, militante y armada de las masas populares para restablecer el gobierno constitucional de Juan Bosch. La familia de Manfredo, su padre, Porfirio, él y sus hermanos, Manuel (niño) y Roberto, salió de los Martínez y se integraron a la lucha armada bajo las ordenes de Francisco Alberto Caamaño Deño, en el comando que funcionó en la Escuela Brasil, en San Carlos, barrio y parroquia de la ciudad de Santo Domingo. Hasta su conclusión el 3 de septiembre del 1965 con la firma del Acta Institucional.
Al concluir la guerra del 65 Manfredo y su familia regresan a Los Martínez forjando un movimiento por la lucha de la tierra para los campesinos que tuvo ramas en Ocoa, El Pinar, El Memiso, Parra, Derrumbado, Hoyo Nuevo. Según nos cuenta Felipe Ciprián, reconocido comunicador social, la lucha de Manfredo y sus aliados, fue de leyenda, ya que se enfrentaron con arrojo y valentía a fuerzas superiores, formadas por policías, militares y civiles armados. Contando solamente con el apoyo de los comunitarios circundantes y colaboración esporádica de dirigentes de izquierda.
En el 1972 se hizo necesario desmontar el movimiento dado que no contaban con el apoyo necesario para enfrentar el asedio permanente a que estaban sometidos. Los dirigentes principales se refugiaron en el Cibao, Este y Santo Domingo. Manfredo pidió Asilo político a México y permaneció un año refugiado en la embajada, ya que el entonces Presidente Joaquín Balaguer no le concedía el salvoconducto. Consiguió el mismo luego de tomar de rehén al hijo del embajador mexicano.
En el 1973 logró salir del país e irse a Cuba donde se reunió con Claudio Caamaño con quien había acordado levantar un foco guerrillero en Ocoa y continuar la lucha inconclusa del Coronel Caamaño, caído ese mismo año.
El 8 de octubre del 1975 se le presentó a los militares y policías la oportunidad esperada de asesinar a Manfredo para de este modo sentar un ejemplo entre los campesinos y que ninguno se atreviera a seguir sus pasos. Intentaba, Manfredo, trasladarse a la capital por motivos de salud, junto a su hermano, Milcíades y dos acompañantes más, los cuales fueron interceptados, ya que habían sido delatados, frente a la Fortaleza Antonio Duverge en San Cristóbal, torturados y asesinados. La versión difundida es que sus muertes fueron fruto de un intercambio de disparos, comprobándose, posteriormente, que Manfredo y sus acompañantes estaban desarmados. Sus cuerpos fueron entregados a sus familiares en Santo Domingo, para darle sepultura menos el de Manfredo que fue enterrado en el cementerio de Nizao, por fuerzas especiales de la policía, sin ataúd.
Honor a quien honor merece.
50 años después de su ejecución fue objeto de un justo reconocimiento al distinguir el parque de El Pinar con su nombre. El parque fue levantado en la gestión pasada 2020 2024, dirigida por Garis Alexander Pujols, el cual contó con el apoyo de diversas instituciones y personalidades que hicieron realidad el sueño largamente acariciado por la comunidad, de tener su parque. Correspondió a la actual gestión 2024-2028, presidida por Félix Benigno Sánchez, el honor de colocar el nombre de Manfredo Casado a la plaza, luego de ser aprobado por la Junta Distrital.
El pasado domingo 5 de octubre se realizó un acto en el parque de El Pinar que a partir de la fecha llevaría su nombre. En el mismo participó una selecta concurrencia integrada por familiares, compañeros de lucha, amigos y relacionados.
Ojalá los ocoeños nos dediquemos a profundizar en la vida y obra de Manfredo Casado Villar y otros prohombres de la provincia, única forma de llegar a apreciar sus valores y hacerlos nuestros.
¡Loor a nuestros héroes!
La autora es miembro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP)

























