La educación juega un papel protagónico en el desarrollo de los seres humanos y por ende de los países. Veamos tres áreas determinantes y fundamentales:
1- Matemáticas: Siempre se ha visto como solo números y en cierto punto lo vemos como la parte incomoda de la vida educativa. Sin embargo, es quien permite la resolución de problemas es actualmente el método más invocado para poner en práctica el principio general de aprendizaje activo y de inculturación. Lo que en el fondo se persigue con ella es transmitir en lo posible de una manera sistemática los procesos de pensamiento eficaces en la resolución de verdaderos problemas.
2- Lectura: Peter A. Facione define al pensador crítico como “una persona habitualmente inquisitiva; bien informada, que confía en la razón; de mente abierta; flexible; justa cuando se trata de evaluar; honesta cuando confronta sus sesgos personales; prudente al emitir juicios; dispuesta a reconsiderar y si es necesario a retractarse; clara respecto a los problemas o las situaciones que requieren la emisión de un juicio; ordenada cuando se enfrenta a situaciones complejas; diligente en la búsqueda de información relevante; razonable en la selección de criterios; enfocada en preguntar, indagar, investigar; persistente en la búsqueda de resultados tan precisos como las circunstancias y el problema o la situación lo permitan”. Lo citado previamente no es más que el resultado de una vida de lectura.
3- Ciencia: La ciencia ofrece soluciones para los desafíos de la vida cotidiana y nos ayuda a responder a los grandes misterios de la humanidad. En otras palabras, es una de las vías más importantes de acceso al conocimiento. Tiene un papel fundamental del cual se beneficia el conjunto de la sociedad: genera nuevos conocimientos, mejora la educación y aumenta nuestra calidad de vida. (UNESCO)
La Republica Dominicana en el informe PISA (Programme for International Student Assessment) realizada en 2015 ocupo el último lugar en las áreas antes mencionadas (Fuente https://www.oecd.org/pisa/pisa-2015-results-in-focus-ESP.pdf). Cuatro años más tarde, 2019, quedamos en último lugar en las mismas áreas. Cabe destacar que durante este periodo hemos estado inmersos en lo que se ha hecho llamar la revolución educativa. Dado los resultados y los fondos in vertidos, estamos en presencia de la involución educativa y definimos esto no solo como crisis educativa más bien crisis del pensamiento.
¿Cómo impacta esto en la crisis sanitaria (COVID-19)?
Toda crisis para sobrepasarla es necesario la toma de decisiones correctas, resoluciones de problemas (Problem solving), es decir, se necesitan las matemáticas. Las crisis crean una infodemia, personas sin sentido común, carentes de un pensamiento crítico emitiendo opiniones y juicios evidenciando una falta de lectura. Cuando las crisis impactan es necesario el estudio, la creación, de mecanismos, programas, descubrir nuevas medicinas y nuevas vías tanto de salud como de educación, siendo la tecnología la punta de lanza en la disminución de la crisis hasta su erradicación.
En el caso particular de la crisis sanitaria actual, COVID-19 vemos las autoridades tomando decisiones erróneas, y en otros casos decisiones que escapan lo constitucional. También tenemos una población que no sabe acatar las resoluciones y medidas dictadas por el gobierno tanto central como local. Muchos vemos esto como personas desaprensivas, faltas de sentido común, indolentes, y en ocasiones somos más fuertes al ponerle nombre, les llamamos animales, ñames y cientos de calificativos. Todo este accionar que vemos a diario no es más que el resultado de una crisis educativa que nos viene afectando por décadas. Como podemos pedir que la gente tenga sentido común cuando se le ha negado la enseñanza en la resolución de problemas. Se les ha negado la enseñanza en pensamiento crítico. Se les ha negado la búsqueda de soluciones científicas. Todo esto no solo por la enseñanza en escuelas o universidades, sino, también, porque culturalmente este accionar es lo que se nos muestra a cada instante.
Albert Camus en su libro La Plaga (La peste en otras traducciones), junio de 1947, muestra como única salida de una crisis sanitaria la cooperación de todos dejando a un lado el egoísmo y trabajando al unísono cumpliendo a cabalidad las medidas establecidas. La República Dominicana, nosotros, estamos en el punto de donde solo si dejamos a un lado el pensar en nosotros mismos, en que si estoy bien esto puede parar o seguir, es como dejaremos atrás estos momentos de crisis y nos levantaremos airosos como hemos salido en todas las batallas que hemos enfrentado unidos.
Esto pasara y tendremos como reto resolver la crisis educativa la cual seguirá aun cuando sobrepasemos el COVID-19
Comentarios...