El 17 de este mes el gobierno anunció la puesta en marcha de la “Estrategia integral de gestión del tránsito para el Gran Santo Domingo”, con el objetivo de “reducir los niveles de congestión, mejorar los tiempos de desplazamiento, reforzar la seguridad vial y optimizar el uso del espacio público”.
¡Excelente formulación teórica para enfrentar uno de los problemas más agobiantes de la ciudad!
La “estrategia” arranca cuando entramos en vacaciones escolares, lo que automáticamente mejora la circulación en la ciudad, por lo que nadie puede hacerse ilusiones si ahora los tapones son menos traumáticos. Siempre ha sido así.
Cuando se examinan las medidas, se nota la falta de acciones para terminar con los privilegios de quienes no cogen tapón, lo que explica por qué nunca se enfrenta el problema a fondo.
Los tapones tienen múltiples causas, la mayoría de ellas se explican por la falta de una estrategia que contemple todos los aspectos que influyen en ese desorden.
Y mientras no se aborden las causas, todas las políticas y acciones coyunturales están condenadas a complicar las cosas.
En este artículo no puedo formular una estrategia –lo que corresponde a los especialistas y autoridades–, pero por la “experiencia acumulada” sufriendo los tapones, puedo sugerir algunas medidas.
Horario de tapones
La capital es un solo tapón en las horas pico: entre las 7:00 y las 9:00 de la mañana coincidiendo con el inicio de las labores en oficinas públicas y privadas, academias, empresas, comercio fijo y móvil, transporte, servicios judiciales, labor de la Policía, entre otros.
De las 9:00 de la mañana y hasta el mediodía, las calles y avenidas reducen su congestión, pero a partir de las 12:00 meridiano, con la salida de los alumnos de colegios y escuelas, además de los profesionales liberales que retornan a su casa a almorzar, el taponamiento se vuelve a formar hasta aproximadamente las 2:00 de la tarde.
Desde las 4:00 de la tarde hasta las 8:30 de la noche, la ciudad se torna intransitable por la cantidad de vehículos que se amontonan en las vías, la conducción temeraria, el irrespeto a las leyes y la falta de educación y consideración por el derecho ajeno.
Cualquier ciudadano común y corriente sabe que estoy describiendo el día a día del tránsito en Santo Domingo.
¿A quién se le puede ocurrir que moviendo solo media hora de distancia a la entrada y la salida de algunas oficinas, se puede disminuir un tapón de dos horas en la mañana y más de cuatro en la tarde?
Quienes andan con flanqueadores o centellitas delante de su radiador para no detenerse (que los agentes de Digesett respetan al pie de la señal), no pueden entender la complejidad del tránsito y mucho menos aportar soluciones.
¿Quiénes sufren los tapones?
Todos los capitaleños y los provincianos que entran y salen a la ciudad, con la excepción de una enorme cantidad de funcionarios del gobierno que tienen flanqueadores y/o centellitas para detener el tránsito para ellos pasar sin detenerse, como si fueran monarcas y el resto de los conductores, sus vasallos.
Estoy de acuerdo con que el presidente y la vicepresidente de la República dispongan de flanqueadores para movilizarse sin interrupción por la naturaleza de sus funciones y por su investidura.
Pero ningún otro funcionario público debe tener, además de escoltas, flanqueadores para que paren el tránsito para ellos pasar, al colmo de que se ha visto a estos agentes bloquear el paso a ambulancias en emergencia para que cualquier ministro, viceministro, o simplemente sus mujeres o hijos, no caigan en tapones.
Paradojas de la vida: quienes pagan derecho a circulación (placa y marbete) son condenados a coger tapón, mientras quienes van en vehículos exonerados u oficiales, hacen detener el tránsito para ellos pasar.
Me dirán que el presidente de la Suprema Corte, la Procuradora, los generales de la Policía y los cuerpos castrenses necesitan flanqueadores por la naturaleza de sus funciones.
No lo creo necesario. ¿Acaso a los jueces o fiscales les importa algo cuando los custodios no llevan a un preso al tribunal y tienen que esperar semanas y meses para que vean sus casos? Si es así –y no hay duda de que lo es- ¿Cuál es el motivo de que estos se conduzcan con tanta prisa?
En el caso de los generales, la circunstancia que los puede hacer ir con prisa sería un estado de guerra y aquí no hay lucha armada de ningún tipo.
Mientras los generales andan con flanqueadores, las unidades de la Policía, de la Dirección de Control de Drogas, las ambulancias y bomberos, dan aviso de emergencia con sus centellas y sirenas, como es normal.
Pero donde los privilegios de los funcionarios son irritantes es cuando cualquiera de ellos presiona a los agentes del tránsito desplegados en las calles mediante unas luces intermitentes de colores rojo y azul delante del radiador de sus jeepetas, para que detengan la circulación para ellos pasar.
¿Quién tiene más necesidad de llegar a su destino, un burócrata o un neurocirujano, un cardiólogo o un psiquiatra que es llamado para salvar una vida en peligro?
Según las prioridades del gobierno y las políticas de tránsito, el burócrata tiene la prioridad y el especialista debe coger su tapón viendo cuando los agentes lo paran para que pase un político ignorante convertido en funcionario.
Mientras estos privilegios los disfruten quienes diseñan las “políticas de tránsito”, no esperen soluciones.
Obstrucción de vías
Ya vi el grito de los comerciantes de periferia porque les están poniendo conos de siete de la mañana a siete de la noche para evitar que los conductores se estacionen al frente de sus negocios.
A simple vista, no tienen razón porque la vía pública no debe tomarse para parquear.
Pero si uno examina más a fondo el problema, encontrará otra vez las falencias.
¿Dónde están los parqueos de uso público que inició el gobierno en 2021?
¿Por qué razón los primeros conos se colocaron en arterias comerciales marginales y no frente a los palacios del Congreso Nacional, la Procuraduría General de la República y la Suprema Corte de Justicia, el Banco Central, la sede la Unión Europea, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Servicio Nacional de Salud, donde la obstrucción de esas avenidas es total?
No se hace porque los privilegios son el sello distintivo del caos y nativos y extranjeros, en este país, interpretan la ley y las ordenanzas como sugerencias para que las cumplan los tontos.

























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