La verdad no encuentro objetividad posible cuando tu palabra ha sido arrastrada al fango amarrillo del infierno y tu nombre utilizado para construir una posibilidad que se convirtió en la realidad y que solo ha servido para confirmar las miserias de la irresponsabilidad y el irrespeto.
Mi líder y guía político José Francisco Peña Gómez se equivocó cuando dijo que las mujeres eran más honestas que los hombres, la realidad me confirma que son tan sin palabra como cualquiera de los animales electorales hombres que hacemos política.
La tranquilidad de mis días fue interrumpida por llamadas que me invitaban a apoyar proyectos particularmente interesantes. En la sala de mi hogar (en ese momento Colon 75, tercer nivel) le dije que no a más de un Senador, de un diputado, regidores y rechacé visita de candidatos nacionales. Evite tomar llamadas de amigos comunes con Hipólito Mejía y evite durante más de 3 años involucrarme en política electoral.
En un momento X, presente condiciones imposibles de cumplir para alejar de mis espacios a personas nuevas, cálidas y que de algún modo generaban confianza de que podría ser diferente todo.
Al final, el 5 de marzo me integre sin más condición que la de empoderar hacia proyectos nacionales, hacer una gestión diferente, 50 mil pesos por servicio en tiempo y espacio y la garantía de que ganándose o perdiendo iría a una posición de poder desde donde pudiera responder al equipo político que confiando en Miguel Soto se integra a la acción electoral esperanzado en mejorar la actividad electoral, responder a quienes confiaron y mejoría personal.
El efecto capicúa de la integración nos llevo apoyar otros actores políticos que en si mismo nos han quedado mal y humillante trato recibido durante mas de 14 años; a este le dijimos, “tu no me necesitas…”, pues el discurso se lo creí y entregando un apoyo para cubrir vuelo al torneo que organizo en Estados Unidos y logística natural de campaña me dijo: Vamos a resolverte ahora, tranquilo.
Pues, otra mentira que en mi consciente sabia que era una habladuría más.
Los compromisos económicos se cumplen, se trabaja y uno le da la cara a todo quien tiene uno compromiso, esto es lo de menos; pero ver el rostro de la gente que se hicieron compromisos mínimos y puntuales y dar la queja de que no se toma el teléfono; cuando en la actividad deportiva que desarrollas te tumban patrocinios (Torneo en Estados Unidos y con Los Montañeses), cuando nombras a personas del circulo familiar QUE SE LO GANARON y quieres usarlo para chantajear o amenazar o querer calmar la conciencia haciendo pensar que cumplió con lo acordado a las 12 de la media noche en la sala de mi hogar entonces tienes que escribir desde la objetividad de los hechos y se dificulta levantar la cabeza.
Cuando la gente maltratada, golpeada ve su muro de contención sin respuesta posible porque ha sido derribado por el cinismo, la falta de palabra y la incapacidad de reconocer el trabajo que costo colocar ahí pierde la confianza, el respeto y la capacidad de generar participación.
Los dirigentes trabajan para obtener una posición, una respuesta, pagar un favor, en busca de poder y en muchos casos (que sería el mundo perfecto) porque creen en un proyecto político; en la situación presente no coinciden los ADN entre quienes he apoyado al momento de apoyarles y lo que han sido luego de tomar posesión de sus cargos.
No es una situación nueva para mí, creo que soy estúpidamente idiota o sinceramente masoquista.
Desde el dolor puedo decir que es dolorosa la decepción, pero hay que seguir adelante; solo espero perdón de la gente que de algún modo puse en listados, les cree expectativas y le dije ahora si y que no se ha podido.
Conservarme en política es un hecho; con mas fe y entusiasmo. A quienes me han arrastrado al abismo, solo les digo; Dios, (el mío no el de ustedes) es PERMANENTE Y MISERICORDIOSO.
























