Por Javiel Elena Morales
El escenario de conflictos y enfrentamientos en el mundo fue analizado por el filósofo alemán Immanuel Kant a finales del siglo XVIII, proponiendo la existencia de un árbitro que mediara en los conflictos de los Estados por encima de los intereses bélicos que los enfrentaban.
Las pretensiones de este artículo son: a) Analizar las implicaciones de la propuesta de paz de Kant en la actualidad; b) identificar los aportes de Kant para la consolidación de la paz; c) explicar el planteamiento de Kant sobre la formación de organismos internacionales.
Los tratados de paz desde la visión de Kant
Kant en su obra la Paz Perpetua publicada en 1795 bajo el título en alemán de Zum ewigen Frieden (sigo la traducción Roberto R. Aramayo del 2018 de CTK E-Books, Ediciones Alamanda, Madrid), plantea que un tratado de paz no puede considerarse válido si en sus fundamentos no está evitar la guerra. Pensemos lo que ocurrió con la formación en 1919 de la Sociedad de Naciones, no pudo evitar la Segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939, provocando en el mundo el caos, muerte e incertidumbre.
El tratado de paz tiene que aniquilar la posibilidad de una guerra, lo que no ocurrió con la formación de la Sociedad de Naciones. En ese sentido, Kant planteaba que los tratados tenían que dejar claro la imposibilidad de conflictos futuros. “Pues entonces se trataría de un mero armisticio, un mero aplazamiento del conflicto bélico, mas no de una paz, un cese definitivo de las hostilidades, a la que por otro lado resulta sospechoso añadir el epíteto de eterna. Un tratado de paz debe aniquilar el conjunto de las causas que pudieran propiciar una nueva guerra, aunque tales causas ni siquiera sean conocidas todavía por los artífices del tratado y pudieran quedar luego desveladas por un minucioso escrutinio de los documentos archivados” (Kant, 1795/2018,71).
Releyendo a Kant desde el contexto actual tendríamos que cuestionar la efectividad de tratados que se firmaron para evitar guerras y conflictos. Después de la Segunda Guerra Mundial se realizaron conferencias y tratados: Conferencia de Dumbarton Oaks realizada en 1944 (con ella se origina la ONU y nace oficialmente con la Conferencia de San Francisco de 1945, entrando en funcionamiento el 24 de octubre de 1945); Conferencia de Yalta en 1945; Conferencia de Potsdam en 1945 (divide Alemania y Berlín en cuatro lugares ocupados); Tratado de París en 1946 (se delimitaron las fronteras y las condiciones de paz de los aliados, considerados secundarios de los Nazis); Tratado de San Francisco en 1951(firmado entre Japón y los aliados para poner fin a la guerra en el área del Pacífico); Tratado del Estado Austríaco en 1955 (restablece la soberanía de Austria y pone fin a la ocupación de los aliados).
Son muchos los tratados firmados después de la Segunda Guerra Mundial, aunque pararon los conflictos por el momento, no pudieron terminar con enfrentamientos futuros si miramos los conflictos y guerras de 1990 a la actualidad.
Condiciones para la paz según Kant
Para lograr la paz, Kant prescribe algunas condiciones que se deben cumplir a nivel internacional, desde esa perspectiva, plantea: “2. Ningún Estado que se sustente por sí mismo, al margen de que sea grande o pequeño, podrá ser adquirido por otro, mediante herencia, canje, compra o donación” (Kant,1795/2018,73).
Con la finalidad de preservar la paz mundial Kant entendía que era necesario que desaparecieran los ejércitos permanente, en ese sentido, argumenta: “3. “Los ejércitos permanentes deben suprimirse totalmente con el tiempo” Pues amenazan continuamente a otros Estados con una guerra para la que parecen estar predispuestos con su estado de alerta, incitándoles mutuamente a desbordar una acumulación de pertrechos bélicos que no conoce límites, de suerte que los gastos anejos a la paz, resultan más onerosos que los de una guerra corta, convirtiéndose así esos mismos pertrechos en causa de confrontaciones bélicas destinadas a desprenderse de tan onerosa carga” (Kant, 1795/2018,73).
En lo referente a las relaciones de los Estados, Kant entiende que ninguno debe intervenir en los asuntos del otro “5. Ningún Estado debe inmiscuirse por la fuerza en la constitución y el gobierno de otro Estado” (Kant, 1795/2018,74). Si los Estados entraban en guerra era importante un cierto respeto que imposibilitara la existencia de asesinos y envenenadores, es decir, que no se irrespetaran las capitulaciones existentes “6. Ningún Estado en guerra con otro debe permitirse hostilidades que imposibiliten la confianza mutua en una paz futura, como serían los asesinatos alevosos, el quebrantamiento de una capitulación o la inducción a la traición” Kant, 1795/2018,75).
Para que se produjera la paz, era necesario que existieran algunas garantías que visualizaran impedir conflictos en el futuro “El estado de paz entre los hombres que viven agrupados no es un estado natural, el cual más bien es un estado de guerra, por cuanto que la amenaza de hostilidad es permanente aun cuando no se consume. Por lo tanto, el estado de paz ha de ser instituido, pues la ausencia de hostilidades no asegura la paz y esta garantía solo puede procurársela un vecino al otro en un estado legal, cabiendo considerar como enemigo a quien se le ha reclamado tal seguridad” (Kant, 1795/2018,79).
La paz perpetua
Para lograr la paz perpetua, era necesario que la constitución presentara algunos fundamentos. “Pero toda constitución legítima es, en lo que atañe a las personas que se hallan bajo ella: 1. Conforme al derecho civil de los seres humanos en un pueblo. 2. Conforme al derecho de gente de los Estados en su relación mutua. 3. Conforme al derecho cosmopolita, en tanto que los seres humanos y los Estados que se hallan en situación de mantener una influencia recíproca externa son considerados como ciudadanos de un Estado universal de la humanidad merced al derecho cosmopolita” (Kant, 1795/2018,80).
Kant en su época, estaba preocupado por la visualización de la moral más allá de una teoría donde la voluntad de todos tiene que estar por encima de la individual. Para la consecución de la paz, era necesario la unidad colectiva de la voluntad general. Esto implicaba que los Estados no pueden visualizarse aislados de los demás.
Federación de Estados desde la perspectiva de Kant
En la visión de Kant estaba presente la existencia de derechos de gente, que se relacionaba mucho con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Se adelanta a proponer una federación de Estados para garantizar la paz mundial. “En cuanto Estados los pueblos pueden considerase como individuos que se perjudican mutuamente por su mera vecindad en el estado de naturaleza, es decir, al margen de leyes externas, por lo que en aras de su propia seguridad cada cual debe y puede reclamar al otro que ingrese junto a él en una constitución similar a la civil, donde cada uno pueda ver asegurado su derecho. Esto daría lugar a una federación de pueblos que sin embargo no habría de ser un Estado de pueblos. Se daría con todo una contradicción, porque todo Estado implica la relación de un superior, el legislador, respecto a un inferior, el pueblo que obedece, pero muchos pueblos en un Estado se convertirían en un solo pueblo, lo cual contradice la hipótesis inicial. Así las cosas, aquí hemos de ponderar el derecho de los pueblos entre sí en la medida en que constituyen Estados diferentes y no deben fusionarse en un único Estado” (Kant, 1795/2018,86).
Kant entendía que la política se podía armonizar con la moral si busca el amor a los hombres y el respeto a sus derechos, manteniendo siempre el bienestar universal mediante la federación de Estados. “Sin embargo, pese a todo ello, desde el trono del supremo poder legislativo-moral, la razón sí reprueba sin ambages la guerra como procedimiento judicial y por el contrario proclama como deber inmediato el estado de paz que ciertamente no puede instaurarse ni asegurarse sin un pacto entre los pueblos, teniendo que darse una confederación de índole muy particular a la cual cabe llamar federación de paz para distinguirla del pacto de paz que solo busca poner término a una guerra, mientras que la primera se propone acabar para siempre con todas las guerras” (Kant, 1795/2018,88).
El mensaje final de Kant en su libro la Paz perpetua es la garantía de un derecho público en el ámbito internacional que respondiera a un mínimo de respeto entre los Estados. “Si es un deber a la par que una esperanza fundada hacer realidad el estado de un derecho público, aunque solo sea en un acercamiento que progresa hacia el infinito, la paz perpetua, sucesora de lo que hasta el momento se han denominado falsamente tratados de paz y que son estrictamente armisticios, no es una vana idea, sino una tarea que acometida poco a poco puede aproximarse continuamente a su fin, porque es de esperar que los plazos en que acontezcan progresos homologables irán siendo cada vez más cortos (Kant, 1795/2018,127-128).
En resumen, Kant fue un filósofo visionario que se adelantó a su tiempo con una propuesta de paz que sigue siendo un referente para la solución de conflictos y antesala de la ONU y otros organismos internacionales. Su propuesta hoy tiene vigencia y se adelantó a soluciones de conflictos entre los Estados. En pleno siglo XXI lograr la paz con las guerras y conflictos sigue siendo un reto y demandará de mayor capacidad de diálogo.



























