Con motivo de la celebración hoy 18 de octubre del “Día del Trabajador Social”, se celebró ayer en el Salón Octagonal 1 del edificio de posgrado de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Distrito Nacional, una importantísima actividad formativa titulada: “Seminario en Trabajo Social: nuevos desafíos en justicia, educación y desarrollo comunitario sostenible 2026”.

Habiendo participado del mismo y viendo de primera mano cómo se desarrolló todo, no me queda más que felicitar sinceramente a los organizadores, así como a los diversos panelistas, lo mismo que a todos y cada uno de los participantes, escenario que sirvió para pasar revista sobre la importantísima labor que realizan los trabajadores sociales, en cuya misión queda en evidencia la vocación de servicio, el compromiso ético y el acompañamiento que brindan estos profesionales no sólo a personas de manera individual, sino a familias, comunidades vulnerables, lo mismo que a la administración de justicia en todos sus componentes.
Esto así porque en su valiosa labor sirven de asesoría a la defensa pública, al Ministerio Público y al propio Poder Judicial, aportando elementos del contexto social, cual es el caso de “pobreza, desigualdad, entornos de violencia, para que jueces, fiscales y defensores posean una lectura integral de los hechos más allá de lo estrictamente punitivo”.
Estimo que el propósito perseguido por los organizadores, vale destacar, la Asociación Dominicana de Profesionales de Trabajo Social (ADOPTRASOC), el Centro Latinoamericano de Innovación Estratégica en Trabajo Social (CLIETS), la Asociación de Estudiantes de Trabajo Social de la UASD (ASEUTRAS) y propiamente la PUCMM, se cumplió cabalmente, siendo abordados tópicos como: “Trabajo social frente el nuevo Código Penal”; “La formación en trabajo social escolar: una apuesta para su integración efectiva en el sistema escolar”, así como “Trabajo social y desarrollo sostenible”.
Por razones de espacio y por ser el tópico al que dadas mis funciones me encuentro más ligado, me resulta de interés destacar sobre estos profesionales dignos de todo el apoyo que pueda brindársele por la importancia del mismo, que la elaboración de informes sociales y peritajes, para lo que se valen de la realización de evaluaciones técnicas a través de visitas domiciliarias, entrevistas y análisis del entorno “para determinar el daño en víctimas, valorar la vulnerabilidad o analizar factores atenuantes/agravantes” resultan de trascendente valor en el escenario judicial.

En lo que respecta a la intervención penitenciaria, preciso es destacar que estos profesionales sociales “participan en equipos multidisciplinarios dentro de los centros de reclusión para la acogida, el diagnóstico social inicial, el mantenimiento de vínculos familiares y los planes de reinserción”, desempeñando “un papel fundamental como nexo entre la persona privada de libertad, su entorno familiar y los recursos comunitarios, facilitando los procesos de rehabilitación y reinserción”, emergiendo consiguientemente como un soporte vital.
Para aquilatar aún más la importancia de la labor realizada, preciso es echar un vistazo sobre las funciones principales en la reinserción social, lo que incluye un diagnóstico social inicial y continuo, relativo a la realización de la acogida, evaluación de la situación socio-familiar de la persona al ingresar, así como la elaboración de valoraciones periódicas para determinar su evolución en el tratamiento penitenciario, lo mismo que el mantenimiento de vínculos, inserción laboral y formativa, así como todo lo relativo al seguimiento en medidas alternativas y libertad condicional, entre otros aspectos.
Esta labor de suma importancia que realizan los profesionales sociales se articula con el sistema de justicia a través de la “elaboración de informes periciales y sociales”, proveyendo a jueces, juntas de tratamiento y tribunales “datos objetivos sobre las condiciones familiares, laborales y sociales del procesado o sentenciado”, lo mismo que la “evaluación para beneficios penitenciarios”, toda vez que participan “en equipos multidisciplinarios emitiendo dictámenes técnicos que sustentan decisiones” judiciales contentivas de los diversos beneficios judicial-penitenciarios establecidos en la norma.

En fin, resulta de incalculable valor y de significativa importancia el trabajo que realizan los profesionales sociales, lo que nos lleva al convencimiento de que se hace necesario y urgente apoyar todo este proceso, mejorando las condiciones laborales y todo lo que a sus funciones respecta, de tal manera que sirva a su vez de incentivo y motivación real para que cada vez sean más los que se motiven y pasen a formarse para trabajadores sociales, teniendo en dicho proceso como norte y por mandato constitucional el mérito y la profesionalización.
El autor es ocoeño, egresado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y del programa de formación de jueces de la Escuela Nacional de la Judicatura (ENJ).























