Por: Frank Casado
SAN JOSE DE OCOA.- «Soy un Ocoeño, nacido en el Naranjal, que hace 4 años analizé las opciones de irme fuera del País por diversos motivos, elegí Argentina como país de destino, en el cual siento que he aprendido mucho, y lucharé por obtener el grado de Ingeniero en Tecnología de Alimentos Enlatados, un título, que ahora que estoy llegando al final, estoy tan orgulloso de poder, muy pronto, desempeñarlo en República Dominicana, y espero siga dándome tantas gratificaciones, después del dinero, tiempo y esfuerzos invertidos en este recorrido».
Así inicia nuestra conversación con este joven. Gabriel Hernández Santana, quien a sus 17 años toma la firme decisión de estudiar en La Universidad Central de Buenos Aires, Argentina. Una Universidad que según el último censo, realizado en 2016, el 96 % de los estudiantes eran argentinos de nacionalidad y el 52,3 % tenía menos de 25 años. El 60,9 % de los estudiantes son mujeres.
«Esta semana se cumplieron exactamente cuatro años del inicio de mi actual andadura buscando hacerme profesional en el extranjero. Cuatro años fuera de Dominicana, casi una quinta parte de mi vida. Después de esta etapa estudiando en Argentina, estoy en condiciones de sacar algunas conclusiones sobre mi experiencia, que pueden ser útiles para otros expatriados».
Formo parte de ese numeroso grupo de jóvenes que movidos/forzados por el deseo de estar en un mundo muy diferente al suyo donde poder repensar tus valores, creencias y puntos de vista. Aunque la cantidad de estudiantes que deciden formarse en el extranjero ha aumentado en el último tiempo, aún son muy pocos. Por esto, contar con una experiencia de esta naturaleza podrá darte un empuje, un punto a tu favor a la hora de enfrentarte a colegas por un mismo puesto.
He Podido hacer amigos, que espero sea para toda la vida y de diferentes partes del mundo. Muchos de ellos están en la misma situación que yo por lo que vivir esa gran experiencia cultural, juntos, nos acerca muchísimo.
«Pero que nadie se engañe. Estudiar en el extranjero está lejos de ser un camino de rosas». Las redes sociales han generado una falsa imagen del joven expatriado/emigrante como alguien al que todo le ha salido muy bien; un triunfador, con una vida muy interesante y con pocas preocupaciones. Existirá tal expatriado pero no es el caso de la mayoría. Este paso Genera muchas frustraciones. Conlleva grandes esfuerzos. Y no sólo al principio de la experiencia, porque muchas situaciones difíciles aparecen con el tiempo. Buscar apartamento, resolver cuestiones burocráticas, solucionar problemas de salud, manejar cuestiones bancarias, matricularse o pasar un proceso de selección para los estudios. Por suerte, de casi todo esto se han encargado mis padres; Fanny Santana y Fremio Hernández. ¡eso sí que tiene mérito!
Estudiar en el extranjero es una de las experiencias más enriquecedoras que un estudiante pueda tener. Por eso, no temas abandonar tu país, arma tu maleta y conoce nuevos lugares. Termina, lanzando una carcajada de satisfacción mi joven amigo, «El Gabo».
Aunque hace varios días que tuvimos esta conversación, quise publicarla hoy por ser el día de tu cumpleaños. !!Felicidades Gabo!!
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