Por Harris Castillo y Julio Lluberes.-
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NUEVA YORk-En una sociedad bombardeada por la desesperanza, negativismo, noticias desalentadoras, y una carrera desenfrenada hacia la vida sin valores, las historias de éxito se convierten en ungüentos para el espíritu y nos permiten soñar, no perder las esperanzas. Si una historia de éxito tiene como protagonista a una persona de origen humilde, entonces su efecto es multiplicador.
Uno de los dominicanos de mayor éxito en la gran urbe neoyorquina, es Rubén Luna. La medida del éxito es amorfa, como el agua, tiene significado distinto para cada persona. En Rubén Luna, se conjuga el éxito del modo como lo perciben segmentos distintos de la sociedad.
Se puede considerar el éxito, fundamentalmente y sin excluir otras percepciones, en la vida familiar, profesional, empresarial y social. En Luna confluyen todas.
Llegado de la República Dominicana al estado de Nueva York en 1978, a la edad de catorce años, pobre, «sin nada» su historia es una de las mas motivadoras e inspiradoras, para todo aquel que busca un significado a su existencia y parte del axioma de que si sabes adónde vas y tienes la determinación, perseverancia y entrega, sin importar los obstáculos llegarás.
Luna cree en la suerte del mismo modo que Jefferson. Está convencido de que es más dichoso cuanto más inteligentemente trabaja. Pepín Corripio, es uno de sus modelos por su visión empresarial, capacidad de trabajo y responsabilidad social.
Aconseja elegir a quien escuchar y estar enfocado aun cuando se está dormido, «no puedes estar escuchando personas que se lamentan, para las que todo va mal, porque eso se contagia. Hay que escuchar a las personas positivas, que luchan por sus sueños y enfocarte en tus metas y no dormir y aun si te duermes, soñar con tus metas», dice Luna.
Su éxito familiar le llena de orgullo y lo manifiesta cuando dice «de que sirve ser un buen gerente para alcanzar logros materiales, sino puedes administrar tu vida familiar y tener logros en ella? Ver a mi esposa feliz y a mis hijos logrando sus metas, graduándose en sus carreras, son mi mayor logro, para ellos vivo y ellos me dan vida».
De origen humilde y con valores morales inculcados en casa, Luna entiende que una buena relación de pareja es indispensable para lograr el verdadero éxito, «si te distraes mirando otras mujeres, te desenfocas de tus metas, tu esposa debe ser tu aliada».
Al llegar a Estados Unidos, Rubén Luna empezó a trabajar en un supermercado, fue su único empleo. Como sus metas estaban claras, el sacrificio era parte de su diario vivir y con él se lograban los ahorros. Cuatro años más tarde, por su interés, seriedad y dedicación, ya que trabajaba los siete días de la semana, sus empleadores lo convirtieron en su socio. Desde entonces, el éxito es su compañero de viaje.
«No fue difícil lograr lo que he logrado, no es difícil lograr lo que te propongas ni será difícil nunca», dice Rubén, «las oportunidades están y estarán siempre, para quien está en busca de ellas, ahora hay más oportunidades que nunca». Sin embargo llama la atención en el sentido de que «no todo es color de rosas en el camino, he tenido grandes fracasos económicos. No significa que todo lo que toco se convierte en oro, he perdido millones de dólares en negocios que no han funcionado, pero eso es parte de la carrera, no me han quitado un minuto se sueño debido a que cuando uno trata de crecer tiene que estar protegido con una reserva, que cualquier circunstancia no te ponga en bancarrota».
Su profesión es el negocio y en él, como en la vida familiar, Rubén Luna es exitoso. Dueño de una importante cadena de supermercados, edificios de apartamentos y locales comerciales, estaciones de combustible, que en conjunto dan empleo a más de quinientas personas, según nos cuenta, es entonces también un empresario exitoso. (No es lo mismo ser exitoso en el negocio como profesión que como empresario).
Su vocación de trabajo y su origen humilde, le hacen sensible a las necesidades de los demás y sus acciones benéficas han tocado miles de vidas. Esta cualidad lo llevó a la vida política, donde también ha sido exitoso. Se miden los resultados. Rubén Luna fue electo diputado de Ultramar en su primera presentación y reelecto a un segundo periodo que está en curso. Su futuro en la política, es decisión de la gente.
Rubén Luna es un amigo de la comunidad Ocoeña en Estados Unidos. Su apoyo a las distintas actividades de nuestras organizaciones, especialmente a nuestra Asociación de Ocoeños Ausentes USA, le hacen digno del afecto de todo un pueblo.
Su consejo para quienes desean ser exitosos es simple pero contundente, «cualquier persona que quiera destacarse, debe hacer lo que le gusta» y como solía arengar el maestro William Mejía, «siempre ser el mejor en lo que hace, si es barrendero sea el mejor barrendero, si es comerciante o político, sea el mejor. No realice ninguna actividad por dinero, haga lo que le gusta y hágalo con amor, con dedicación, con disciplina, el dinero será la recompensa».
Rubén Luna, familiar, profesional, empresarial y socialmente exitoso.
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