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Los 27 errores que derrotaron a Carlos Castillo...y algo más

Por Nóbel Mejía.-San José de Ocoa

A decir de Harris Castillo, la victoria de Pedro Alegría sobre Carlos Castillo es un fenómeno, sobre todo porque nos enseña que no siempre se necesita estructura partidaria para ganar. Mayor asombro porque, pocos días antes de la elección, la esquina de Castillo manejaba números positivos. De hecho, un día antes publiqué un análisis probabilístico basado en esa “aparente” realidad. Al igual que Harris, me equivoqué.

El martes 14 de junio publiqué las teorías de conspiración en torno a la derrota de Carlos Castillo, prometiendo describir la última teoría “la tesis del error o de Nóbel Mejía”.

La derrota de Castillo es un fenómeno porque su gestión tiene logros muy positivos conocidos de todos. Harris habla de ingratitud de los pueblos pero yo no creo que solo obedezca a esa razón. La idiosincracia del pueblo dominicano es sumamente compleja y difícil de manejar. La política es un arte, un juego de estrategias que se nutre del binomio realidad-percepción. Carlos tenía una rica realidad que estableció una pobre percepción; Pedro fue más agresivo a la hora de establecer una percepción que tradujo una realidad en las urnas. Por ejemplo, el simple hecho de que los seguidores del segundo se exhibían bien ataviados, a nivel de gorra y t-shirt promocional, fue un golpe de efecto subliminal que estableció percepción de mucho a poco y de mayor entrega y entusiasmo en esa esquina. Sin lugar a dudas, el marketing de los alegristas fue bestial, demoledor y típico de estrategas con sobrada inteligencia emocional.

La acera de Carlos Castillo cometió múltiples errores de forma y fondo. Tal y como dice Harris, Pedro Alegría llegó “centrado”, dispuesto a darlo todo para ganar. Es así como procuró hacer el mínimo de errores. Los estrategas del ahora electo senador llevaban dos pasos adelante, infiltrando los movimientos de apoyo al candidato oficialista y operando sobre la base de los errores de los castillistas.

-Como factor que actuó en contra, Carlos Castillo hizo una campaña “sin dinero” y muy apoyado en el liderazgo de los candidatos a diputados. Pedro hizo campaña con dinero y muy personal, apostando a la pasión de Ocoa por su figura. Aunque suene duro decirlo, quién no afloja el billete no gana. Se dice que la campaña tomó a Castillo en un momento de dificultades económicas o con limitaciones para tocar su patrimonio y que, para mayor desgracia, el partido no le facilitó recursos suficientes.

-Carlos desaprovechó espacios que Pedro aprovechó al máximo, reuniéndose con gente que decide, ordena y amarra. Mientras el primero se desplazaba de mano a mano en mano a mano, el segundo circulaba de fogón en fogón. El hecho de que Alegría amarrara en el seno de familias afines al PLD tradujo en una percepción de que todo el partido conjuraba para su esquina. Castillo no pudo contrarrestar esa situación con eficiencia, sobre todo porque no puso una buena zapata haciendo visitas y contactos claves.

-Sobre la figura de Carlos Castillo pesaba un desgaste “irreal” muy efectivo que se articuló desde medios de comunicación “interesados”, básicamente fundamentado en omitir o restar importancia mayor a su accionar. Aunque se hizo un esfuerzo mediático de último momento, esperar dos o tres años para corregir esa situación fue un error garrafal.

-La disidencia del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) fue un golpe mortal a la imagen de Castillo, sobre todo porque aglutinó toda la estructura danilista y otros del partido. Una buena parte de esas fuerzas volvió a los pies de Castillo pero el daño ya estaba hecho. Todo indica que esa dirigencia disidente no fue capaz de atraer a todo el mundo y, de hecho, algunos se acercaron de forma tímida, hablaron más que lo que hicieron y terminaron dando la puñalada. En ese sentido, la visita del presidente Danilo Medina envió una señal muy tarde y débil. A Pedro Alegría le resultó fácil vender la idea “subliminal” de que era el hombre del presidente. De hecho, recordemos que una teoría de conspiración da por hecho que este fue enviado por el mismísimo Danilo Medina, bajo una estrategia articulada en círculos cercanos al presidente y que, incluso, Leonel Fernández la conoció. Si esa teoría es cierta, Carlos Castillo estaba en la “obligación” de entregar las armas o tronar y movilizarse como la senadora Sonia Mateo.

-La esquina castillista hizo poco o nada para sumar las bases disidentes y olvidadas. Es evidente que no leyeron las sabias advertencias del compañero Richard Mejía.

-La “supuesta” campaña sucia no fue desmontada efectivamente, lo que habla de un manejo poco inteligente de la estrategia política a través de las redes sociales. Probablemente se habló mucho pero nunca se pensó en golpes de efectos dirigidos a bajar la moral o cortarle el aliento al oponente, tal como hicimos en 2010.

-Carlos Castillo desaprovechó oportunidades para amarrar actores disidentes claves de otras organizaciones políticas. Pedro olió y los atrapó rápidamente.

-Los castillistas mostraron una debilidad grave a nivel de juventud, una muchachada “dispersa”, muy buena para cuestiones especificas pero inexperta o poco madura en las lides políticas. Pedro fue tras el segmento juvenil “maduro” y lo logró, sobre todo amarrando por donde Carlos pudo haberlo hecho primero.

-Como siempre, los chapulines, hacedores de cuentos, supuestos estrategas y asesores más perdidos que el hijo de Lindbergh rodearon a Castillo y su noble corazón los adoptó a todos. Carlos tiene esa debilidad, cree demasiado en los demás. Tanto así que, a veces, descuida a los cree muy seguros de él para poner atención a “paracaidistas” y otros que no le corresponden de todo corazón, algunos de los cuales le concibieron como el “trampolín” perfecto. Y es que en política los verdaderos amigos, los que creen en el ser humano tras el traje, son sumamente escasos. Algunos decepcionados han llegado a decir que Carlos Castillo es masoquista porque parece tener mayor afinidad con personas que lo engañan.

-Todos los coordinadores que desfilaron por la oficina del senador Castillo “secuestraron” su imagen a lo largo del tiempo. El legislador ofreció una montaña de soluciones a los comunitarios pero estos solo veían las caras de sus representantes. La mente humana asume con más facilidad lo que está ante sus ojos que lo imaginado.

-Carlos Castillo descuidó armar una estructura partidaria fuerte y aguerrida en torno a su figura, razón que facilitó la creación de una disidencia que acaba de pasarle factura junto a otros actores.

-Pedro alcanzó a muchos con besos y abrazos porque es una persona extrovertida y “zalamera”. Castillo es de noble corazón pero introvertido o reservado. Es una forma de ser ventajosa en términos políticos para el primero, sobre todo porque fue conquistando voto a voto de cocina en cocina. La gente ve a Carlos Castillo como un hombre bueno pero “distante”. La primera personalidad tiende a funcionar más en la idiosincrasia política pueblerina.

-Se dice que hubo compra de cédulas y conciencia, posibilidad de fraude, entre otras triquiñuelas contra Castillo. De eso no hablaremos porque es un cháchara que se repite de elección en elección y, en ese campo, no me atrevo defender a nadie. Lamentablemente, en nuestra frágil democracia, los políticos han impuesto una selva donde se gana a base de mucho billete.

-A último minuto, Pedritín Castillo hizo un llamado público para que no se votará por Carlos. Suponemos también llamó a sus cuadros para bajar la línea a sus seguidores que aun no habían sufragado. Si las cosas fueron como las dijo Pedritín, y de acuerdo a un video publicado, Carlos debió mantenerse lejos de ese “pleito ajeno”. Dicen los italianos que, a final de cuentas, la familia es lo primero.

-Los carlistas no fueron efectivos para desmontar el eslogan “pasión por Ocoa”. El asunto se limitó a realizar interpretaciones tontas del concepto pasión y contraponerlas. Olvidaron buscar en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

-Algunas vallas publicitarias recibieron criticas de cercanos colaboradores y no se hizo nada para retirarlas. En ellas no se estaba explotando la imagen del candidato. A alguien le comenté y le dije informara al senador que una de esas estaba enviando un mensaje con el poder de interpretarse de manera incorrecta a nivel de la comunidad cristiana, sobre todo evangélica. Más aún en momentos donde se hablaba de “castigar” a los legisladores que promueven formas no convencionales de la familia. Por cierto, Alegría supo amarrar muy bien en el sector cristiano protestante que Carlos Castillo abrazó al inicio de su gestión pero luego sacó de su agenda. A una parte de la comunidad cristiana se le inyectó que los castillistas eran promotores de violencia y Pedro Alegría “el menos malo”. Eso último se hizo de manera muy sutil, sin mencionar santos.

-Acudir a la entrevista en Ecos de la Provincia fue un error porque tenía mucho que perder y poco que ganar. De hecho, perdió porque metió la pata al denostar la persona de Homero Cabral. Olvidó que contaba con seguidores o admiradores pertenecientes a la familia de este. Además, todo el mundo tiene amigos, conocidos y familiares. Lo otro es que se quedó buscando la peseta cuando se hacía necesario contrastar encuestas, lo que quiere decir que olvidó hacer como Lajara Burgos. A fin de cuentas, Fremio Hernández logró su objetivo, lo calificó de “héroe”, señaló las gorras de los ganadores y lo proyectó como derrotado.

-Mucha gente chachareando bajo aire acondicionado y en los pasillos y pocos trabajando con efectividad. En palabras del comunicador Manuel Baez, ineptos. Haciendo el bulto, dirían otros.

-Las visitas, chocolatadas, gengibradas y salcochadas fueron inexistentes o escasas para crear ganancia de causa y percepción. En una sola semana los alegristas hicieron dos poderosas actividades en las cercanías de mi residencia. La esquina de Carlos omitió o suspendió actividades que pudieron crear gran impacto. Dos semanas claves finales se perdieron por causas naturales a tipo lluvias.

-Carlos Castillo amarró poco o nada en las filas del PRM, las que terminaron votando por Pedro Alegría. Todo parece que indicar que una buena parte del PRD votó por Castillo, aunque habría que contraponer la votación en la casilla blanca congresual y la casilla blanca presidencial para ver que tanto respaldo recibió de este aliado. Se descarta la municipal porque en ella el voto es más disperso. Se dice que la causa de las cancelaciones en el ayuntamiento de Ocoa es que los despedidos no acataron la alianza en el nivel congresual.

-La presencia de Julina Staffeld pudo haber logrado impacto meses antes. Su llegada a último minuto y el escrito devorado por cerca de 4 mil lectores vendió la idea de una esquina en pánico, acudiendo a sus últimos recursos. Por igual, la integración del primo Haile Rivera, cuando el trabajo pesado ya estaba hecho.

-¿A quién se le ocurrió la idea de las rifas en “Danilo con el Barrio”? -las rifas presenciales en una campaña política son tontas porque no se sabe en manos de quienes quedarán los premios, pues es cosa de pura suerte. Aunque parece era una actividad para beneficiar electoralmente al presidente, la esquina del candidato a senador debió solicitar otro tipo de manejo más inteligente y sumatorio. Danilo estaba seguro y lo que se necesita era hacer lo igual con el senador. En cambio, el candidato del BIS procuró movilizar cosas de manera puntual, en muchas ocasiones acudiendo a espacios que le “pertenecían” a Castillo.

-El periodista Manuel Báez criticó los castillistas perdieron con todo y que manejaron materiales de construcción, entre otros para repartir. Me cuentan que muchos de los beneficiarios vendieron dichos materiales. Al parecer no se hizo una distribución inteligente, es decir poniendo las cosas en las manos “políticas” correctas.

-Los castillistas no supieron capitalizar el trabajo social de la Fundación por Ustedes. Algunos estrategas consideraban que la referida fundación no tenía sentido. No se dieron cuenta, contaban con un arma poderosa que no se utilizó en su justa dimensión, sobre todo tomando en cuenta que el enemigo se movía detrás de un aparato político, sin una fundación operativa con ganancia de causa. De hecho, Harris Castillo y Willy Ortiz advirtieron de esa debilidad en las filas alegristas que los castillistas no tomaron en cuenta y, por ende, desperdiciaron.

-La veterana Deyanira Santana, única persona en las cercanías del senador Carlos Castillo que, a mi juicio, es conocedora de las intringulis políticas, no fue explotada o utilizada eficazmente. El comesolismo de los desfasados la relegó a segundos planos. Mientras, la esquina de Pedro Alegría analizaba el misterio del accionar limitado de la dama.

-En algunas ocasiones Carlos Castillo confió en que ganaría sin mayor dificultad y olvidó trabajar como si fuese el último de la fila.

-Cuando Pedro salió al ruedo, Carlos Castillo puso la derrota en sus labios y mente. Lo enseña la biblia y lo dicen estudiosos de la mente humana: el temor paraliza y la negatividad mental hace que operemos negativamente. De hecho, la negación es un recurso psicológico que tiende a traicionar.

-Por último, la palabra de Dios dice y nosotros los cristianos creamos que “Dios es el que quita y pone los reyes de la tierra” (Daniel 2:21), atendiendo a su plan perfecto o según su voluntad permisiva.

Se hizo el trabajó pero de manera poca táctica e inteligente. Todo el universo conspiró para que Carlos Castillo no ganara. Factores externos o de fuerza mayor; errores propios, de su esquina, asesores y estrategas, arrastrados a través del tiempo y otros propios de la campaña.

Para citar a Harris, el derrotado debe aprender la lección, esperar con paciencia y, agrego, hacerse líder por derecho. De hecho, Alegría esperó y regresó totalmente renovado, más conciliador, estratega y rodeándose de “inteligentes”. Si le interesa hacer una carrera política, no es solo dar continuidad a su fundación desde la “clandestinidad”, Carlos Castillo tiene una historia y páginas en blanco para seguir escribiendo. Necesita reinventarse, dejar lo tímido, encontrarse consigo mismo y saberse líder con un gran poder de atracción, hasta ahora poco o nada explotado. Mucha inteligencia emocional porque el alegrismo tratará por todos los medios de borrar la huella histórica de Carlos Castillo.

Fremio no estaba tan equivocado, el legislador fue un héroe al sacar el 45% de los votos frente a esa montaña de errores y factores en contra. Si no los cometía o se reducían al mínimo se agenciaba entre un 50 a 55% sin ningún problema. De hecho, los números resultantes ponen en evidencia que Castillo estaba por encima del partido.

A decir de Harris Castillo, la victoria de Pedro Alegría sobre Carlos Castillo es un fenómeno, sobre todo porque nos enseña que no siempre se necesita estructura partidaria para ganar. Mayor asombro porque, pocos días antes de la elección, la esquina de Castillo manejaba números positivos. De hecho, un día antes publiqué un análisis probabilístico basado en esa “aparente” realidad. Al igual que Harris, me equivoqué.

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